miércoles, 2 de agosto de 2017

Didáctica de las clásicas

Los días 7 y 8 de septiembre (jueves y viernes), estaba anunciada en Barcelona "Paideia. III trobada de didàctica dels estudis clàssics". Hace pocos días, la Comisión Organizadora hizo pública una nota en la que comunicaba el aplazamiento de la actividad, a causa de la baja inscripción.

Considero muy lamentable que una actividad, que en sus anteriores ediciones había demostrado su utilidad, y que parecía encajar muy bien con las necesidades del profesorado, haya tenido que suspenderse. Las fechas, justo antes de comenzar las clases, no parecían desfavorables... ¿A qué puede deberse esa escasa inscripción?



A menos de 300 kilómetros de distancia, una actividad similar (la XV Jornada de Cultura Clásica de Sagunt), que se desarrollará los días 20 y 21 de octubre (viernes y sábado), cuenta ya con casi 100 inscritos a día de hoy, a falta de casi tres meses para su celebración. Y ocupa, fundamentalmente, un sábado, cuando los profesores disfrutan de un merecido descanso.

No sé si es una hipótesis aventurada, pero me atrevo a interpretar que la cuestión estriba, sobre todo, en la disposición del profesorado, en su identificación con un proyecto, en la pasión por desarrollar lo mejor posible su trabajo, en las ganas de acceder a nuevas ideas y herramientas, la motivación por su profesión, etc., etc.

De todas maneras, sigo sin entender del todo por qué el ámbito de cultura clásica de Catalunya, con un potencial de profesorado grande, debe suspender una actividad y, en cambio, en Sagunt se dan cita cada año unos 200 profesores de Latín, Griego y Cultura Clásica, venidos de todos los rincones de la Comunidad Valenciana. Y así llevan ya quince años.


1 comentario:

Ana Ovando dijo...

Imagino que no se puede dar una razón única. Siempre es una pena que se suspenda una actividad relacionada con nuestras materias, pero especialmente ésta, que ha sido preparada con tanto mimo.
Es una pena porque me consta que en esas tierras hay excelentes profesionales, entusiastas, trabajadores... amigos a los que admiro, como Sebastià o Margalida, que son un ejemplo de lo mucho que puede hacerse para acercar las clásicas a nuestros estudiantes.
Contagiar ese entusiasmo es una tarea de largo recorrido, no hay que dejarse desalentar por contratiempos como éste. Llegará el momento.